Hay una parte de vos que ya está encendida. Quizás hoy la sentís lejos. Quizás el ruido, el miedo o las exigencias hicieron que dejaras de escucharla.
Este es un espacio para volver a encontrarte con esa parte de vos. Para hacer una pausa, hacerte preguntas y volver a conectar con lo que te mueve de verdad.
A veces no necesitamos encontrar respuestas nuevas. Necesitamos escuchar las que ya estaban dentro nuestro.
Cuando dejás de escucharte
Hay un momento (casi siempre silencioso) en el que dejamos de escucharnos.
No sucede de un día para el otro. Es una suma de pequeñas decisiones: elegir una y otra vez lo urgente por sobre lo importante, lo que "hay que hacer" por sobre lo que nos entusiasma, las expectativas de los demás por sobre nuestra propia voz.
Y, casi sin darnos cuenta, empezamos a alejarnos de nosotras mismas.
Ahí aparece el automático. Ese modo en el que resolvemos, cumplimos, hacemos todo lo que se espera de nosotras... pero dejamos de sentirnos realmente presentes.
El entusiasmo no desaparece de golpe. Primero se apaga de a poco. Y, si no hacemos nada, llega un momento en el que nos preguntamos por qué ya nada nos entusiasma como antes.
Las ideas también son una forma de escucharte
Muchas veces esa desconexión no se nota en las grandes decisiones. Se nota en las ideas.
En esa clase que siempre quisiste hacer. En ese proyecto que aparece una y otra vez en tu cabeza. En esas ganas de escribir, emprender, cambiar de trabajo, aprender algo nuevo o empezar un hobby que nunca terminás de arrancar.
Las ideas rara vez llegan haciendo ruido. Casi siempre aparecen como una curiosidad, una intuición, una frase que vuelve una y otra vez, o unas ganas difíciles de explicar. Son pequeñas chispas. Y, aunque parezcan insignificantes, muchas veces nos están señalando un camino.
El problema es cuando empezamos a ignorar o postergar esas chispas. Nos convencemos de que "ahora no es el momento", de que primero hay que resolver otras cosas, de que ya habrá tiempo. Más adelante tal vez.
Y cuando una idea no encuentra espacio para existir, tomar forma y materializarse...lentamente empieza a apagarse. No porque no fuera valiosa. Sino porque nunca llegó a tener un lugar donde crecer.
Darle espacio antes que exigirle respuestas
Las ideas no necesitan que las presionemos. Necesitan que les demos espacio.
Muchas veces creemos que, apenas aparece una idea, ya deberíamos saber exactamente qué hacer con ella: cómo va a funcionar, en qué se va a convertir, si va a salir bien. Y ni que hablar del querer monetizar absolutamente TODO lo que entusiasma.
Pero una idea no nace terminada. Necesita tiempo para desarrollarse, explorarla, ser cuestionada, modificada, para muchas veces transformarse en algo distinto de lo que imaginábamos al principio. Aferrarnos demasiado rápido al "resultado final que imaginamos" puede apagarla tan fácilmente como ignorarla.
Volver a escucharte también es crear espacio
Volver a escucharte no significa esperar una gran revelación.
Es empezar a prestar atención a esas pequeñas chispas que aparecen durante el día. Es hacerles un lugar antes de decidir si son útiles, rentables o posibles. Es confiar en que no necesitás tener todas las respuestas para dar el primer paso.
A veces, lo único que una idea necesita para crecer es que alguien deje de decirle "después" y empiece a decirle "te escucho".
Y quizás eso mismo también sea lo que necesitás vos.
Porque esa parte de vos que sabe hacia dónde quiere ir no desapareció. Solo está esperando que vuelvas a hacerle lugar.
Un primer paso
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